domingo, 25 de marzo de 2012

Rumbo 13º. El mar dará una nueva esperanza a cada hombre…

"O pior naufrágio é não partir" ! Amyr Klink
"La esperanza se encuentra en los sueños, en la imaginación y en el coraje de aquellos que se atreven a transformar los sueños en realidades" Jonas Salk

Dicen que las cosas no son como empiezan, sino como acaban. En realidad, nada se acaba, sólo se transforma y pasa de un estado, digamos que sólido, a uno completamente líquido.

Nadie podía anticipar este cambio de rumbo, aunque era algo que me rondaba desde hace tiempo por la cabeza porque el viaje, cuando lo empecé a cocinar en mi cabeza, allá por octubre del 2010, iba a comenzar de esta manera. Después, diversos cambios de planes me condujeron por otros caminos mucho más polvorientos y el viaje a Mali hizo que ese camino quedara temporalmente pospuesto.

Pospuesto pero no olvidado, así que desde hace unas cuantas semanas he estado estudiando diferentes alternativas para continuar el viaje una vez se me acabaran los tres meses del visado brasileño. Le he dado infinitas vueltas a todas las opciones y a sus consecuencias inmediatas y al final ha podido la sinrazón, la pasión y las ganas de hacer algo que me pedía el cuerpo desde hacía tiempo.

Sé que es un poco locura, pero es de esas cosas que se hacen una vez en la vida y ahora es el momento porque no he olvidado que este viaje tenía, entre otros, el objetivo de permitirme hacer algunas cosas que normalmente no podría.

Y al final, después de una búsqueda que me ha llevado mucho más de lo esperado,  he podido cuadrar fechas y el lugar adecuado, que no será otro que el mismo que Colón eligió para retornar después de su primer viaje a las Indias. Así que, después de pasar unos días en NY, volaré a la República Dominicana para poder cumplir con mi promesa de visitar la isla.
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El añorado Tretzevents

Pero ahí no acaban las novedades porque, como Colón, yo también me voy a embarcar para volver a casa a pasar unas semanas. No voy a poder llegar a tiempo para celebrar mi cumpleaños, pero a cambio saldré el mismo 15 de mayo, un día que promete convertirse en inolvidable. Por supuesto que no me olvido de que tendré que celebrar todo esto cuando llegue, así que os doy tiempo para ir pensando en dónde y cómo celebrarlo. Tampoco me olvido de Sant Joan, que espero poder disfrutar con unos cuantos amigos.

Eric Tabarly: "La vela es el medio más lento, el mas caro y el menos confortable, para ir de un lugar donde se está bien a otro en el no hay nada que hacer."

Que nadie piense que vuelvo por algún problema, no, simplemente sabía que algún día tenía que hacer una pausa y poder hacerlo de esta manera me hace ilusión.

El problema ha surgido una vez que sé que voy a volver y que, dentro de nada podré ver a mucha gente a la que no he podido ver desde hace mucho. Hasta ahora no lo pensaba tanto, pero ahora tengo una sensación de extraña ansiedad que me tengo que quitar de encima porque quedan varias semanas para embarcarme y no menos de 30 días en el mar junto con 3 o 4 personas a las que no conozco de nada.
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http://portal.vadebarcos.com/2Papaya 

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Esta no la ruta a seguir, pero se parece bastante

Me alegra saber que nos veremos muy pronto.


"Dicen que me fui de mi barrio, pero ¿cuándo? / Si siempre estoy llegando..." Aníbal Troilo (Nocturno)

sábado, 10 de marzo de 2012

Desmontando tópicos: Carnaval de Rio

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Todos nos creamos estereotipos, nos creemos tópicos y nos formamos ideas sobre ciertas cosas, personas, países, lugares o experiencias. Podemos pasarnos una vida entera creyendo algo hasta que lo vemos, lo conocemos o lo experimentamos personalmente.

Desde hace meses pensé en ir haciendo comentarios según fuera conociendo algunos de los sitios de los que tanta gente habla, pero con el estrés que llevo, no he tenido tiempo.

En realidad, empecé a escribir de Bali hace meses, pero nunca acabé. Esa isla, que yo tenía tan idealizada como un remanso de paz, como el lugar donde una espiritualidad oriental iba a correr por mis venas como por arte de magia, resultó ser el templo del hooliganismo del sudeste asiático, el Benidorm de los australianos, un lugar que ha perdido todo el encanto y donde las playas son feas. Sospecho que todos los que me contaron antes lo bonita que era la isla lo hicieron para no reconocer el ridículo de admitir que es un sitio hortera, de tatuajes chungos, chanclas con calcetines y chupitos a un dólar.

He decidido que voy a cambiar de estrategia y desde hoy recomendaré a todo el mundo que vaya a Bali, a ver si logro mandar allí a unos cuantos millones de turistas y que se vacíen otros lugares del planeta.
Hace unas semanas estuve en el carnaval de Rio o, cómo dicen ellos, el mayor espectáculo del mundo. No pensaba ir, pero cualquiera justifica que se lo ha perdido estando por la zona.

De nuevo, mi idea de este “chou” era una macro procesión de millones de morenitas esculturales y medio en pelotas que se paseaban día y noche por las calles de Rio, pero no, en Rio hay dos carnavales, el que se ve por la televisión y el otro.

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Esto no existe
El que se muestra por las televisiones de todo el planeta es el que sucede en el sambódromo, un lugar cerrado y al que cuesta entrar más que ir a ver un concierto privado de Julio Iglesias. Por allí desfilan Ronaldinho, las escuelas de samba y esas tremendas brasileiras que el resto del año deben estar guardadas en alguna nevera porque no he vuelto a ver nada parecido en un mes y medio.
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El carnaval de mentira
El carnaval al que tienen acceso los mortales se llama Carnaval da rua y no tiene nada que ver con el otro. Consiste en un camión habilitado para que un grupo se suba a tocar encima y le sigan miles de personas bebiendo cerveza. A estos grupos se les llaman “blocos” y hay por toda la ciudad, desde las 7 de la mañana hasta la medianoche. Algunos llegan a congregar a medio millón de personas. Es decir, no se escucha una mierda, pero da igual porque el objetivo es estar por ahí pegando saltos o tomando cervezas, la música es lo de menos.
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El verdadero carnaval

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Algunas personas se emocionan y te convencen de que no te puedes perder un bloco de tal barrio, que son buenísimos, te dicen. Son los mismos que no compartirán mi opinión.
Hablemos claro, los blocos son como esas orquestas itinerantes con dos cantantes rubias teñidas y vestido de lentejuelas que tocan versiones de los éxitos más horteras del verano, pero en versión brasileña. Sí, el carnaval es impresionante, pero no deja de ser una especie de fiestas de pueblo gigantes. Imaginad las fiestas de cualquier pueblo de España donde uno siempre se divierte aunque sólo haya unos cientos de paisanos escuchando al grupo de turno. Pensad ahora en ese mismo pueblo pero con 2 millones de personas con ganas de divertirse y un vendedor de cerveza por cada 5 personas. Si es que es imposible pasarlo mal, con tanta gente de buen rollo se genera un ambiente especial que se contagia.

En realidad, cuando más disfrutaba del carnaval era por la noche, cuando los blocos ya se han retirado y lo que quedan son los dos millones de personas dando vueltas por las calles buscando dónde pasarlo bien. Como todos no caben en los bares, se lía en la calle, que es donde yo me muevo mejor y donde se improvisan grupos de morenitos liándola con tambores en cada esquina, pero eso pasa casi cada día, por suerte.

En resumen, el carnaval da rua no tiene nada del otro barrio pero el hecho de tener a tanta gente con ganas de liarla hace que la marcha callejera que hay en el barrio de Lapa cualquier día se alargue y se multiplique por mil.

No vengáis, que ya me lo paso yo bien por vosotros. Besos

jueves, 1 de marzo de 2012

Y seguimos de aniversario

 Tenemos muchas cosas que hacer; ahora solo nos falta saber qué. Este es uno de los rasgos de este tiempo tan convulso. No paramos de correr como gallos sin cabeza. Detengámonos a pensar. Ángel Gabilondo
La verdad es que le di muchas vueltas a lo que quería escribir en un día como el del aniversario. No sabía si hacer un resumen de los sitios donde he estado y las personas con las que me he encontrado, tal como hice, sería una auténtica tortura para los ojos de cualquier incauto que se prestara a leerlo.

Me habría gustado haber podido anunciar alguna noticia impactante como que me había comprado un velero o un hotel en Venezuela, que  había ingresado en una orden religiosa o que iba a volver a España para hacerme político y devolver la felicidad al país.

Lo siento porque creo que la única noticia que os puedo dar es que el día 26 se cumplió un año desde que salí de paseo por el mundo.

En vez de hacer un resumen de los hechos y lugares, pensé hablar de lo menos bonito del viaje. Hasta ahora, los lectores más atentos se habrán podido percatar de que normalmente me limito a comentar cosas que me pasan e intento describir buenos momentos que he vivido, ya sea por haber estado en compañía de algún amigo o por haber visitado algún lugar impresionante. Parece como si todo fuera fácil y sólo tuviera alegrías. No, no voy a quejarme de nada, no tengo derecho y, además, los buenos momentos superan con creces aquellos en los que me he podido sentir peor. Además, estoy seguro que esto perdería su poco interés si me dedicara a contar mis penas o las miserias del viaje.

En realidad y a pesar de todas las catástrofes naturales que me han venido persiguiendo y mis habituales peleas con las fuerzas del orden, no he tenido apenas problemas durante todo el año, no me han pasado demasiadas cosas malas salvo una semana pensando que tenía malaria o algún mal menor. Lo pienso y me doy cuenta de que los únicos malos momentos que he tenido han sido aquellos en los que, por un motivo u otro, he echado de menos a familia y amigos, especialmente a éstos. Les echo de menos porque sí, porque disfruto de todos, con cada uno de una manera diferente y porque me encanta compartir el tiempo con ellos, pero además me duele por perderme el no poder estar allí en algunos momentos importantes.

Hasta ahora sólo he logrado la ubicuidad espiritual, aún no he logrado que mi cuerpo cruce el Atlántico para estar allí cuando me gustaría y desde el principio tenía muy claro que no podría estar siempre donde desearía.

Hace poco vivía una situación que resume bastante bien cómo me encuentro. Estaba en Rio y había un concierto de Manu Chao. Antes de comenzar quise quedarme solo y me perdí de unos australianos con los que fui. Me apetecía mucho disfrutar de esa soledad en un momento que me traía muchos recuerdos.

Al comenzar el concierto empezaron a pasar por mi cabeza miles de imágenes de mi vida y me acordaba de ese primer viaje con 5 amigos, el primer Inter-Rail que hice con 17 años, allá en 1989 y que nos llevó a París, donde pudimos ver a un grupo desconocido en el momento. Era las fiestas del bicentenario de la Revolución Francesa y tocaba Mano Negra. De eso han pasado 23 años.

Empecé a recordar miles de momentos felices, muchos viajes y la suerte de haber podido disfrutar de todo este año. A la vez me acordaba de muchos amigos, de todos esos con los que me gustaría estar en ese momento. Sabía que no era posible, que estaba solo, pero en ese momento no me importaba y me vino a la mente una frase que leí “hay que decidir porque una vida excluye a las otras”. Estaba feliz por lo que había hecho hasta entonces y por todos los amigos que tengo.

En ese momento, me puse a llorar.

Abandonó a sus espaldas un vida hecha de certezas y de caminos conocidos. Pero era precisamente eso lo que le hacía sentirse vivo. No saber qué le sucedería a partir de ese día. Sinfonía del tiempo breve. Mattia Signorini

miércoles, 29 de febrero de 2012

Cumpleaños total. Un año paseando por el mundo

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El juego es partir a la aventura, como un velero, soltar velas. Vagar y vagar por partes desconocidas, y sentarse cuando uno está cansado bajo un árbol, comprar un plátano o unos panes y así tomar un tren, ir a una parte que a uno le tinque, y mirar, dibujar también, y mirar. Salirse del mundo conocido, entrar en lo que nunca has visto, dejarse llevar por el gusto, mucho ir de una parte a otra, por donde te vaya tincando. De a poco vas encontrando cosas y te van viniendo imágenes, como apariciones las tomas. Sergio Larraín, fotógrafo chileno.
Cuando ya tenía casi acabada la que ha sido la entrada del blog que más me ha costado escribir, he cometido el error de ponerme a leer la cantidad de gente que se alegraba de mi año viajando y los comentarios de algunos amigos que me animaban a continuar. Esto tiene el peligro de me ponga demasiado melancólico y esto acabe siendo una ñoñería, creo que nunca había usado esta palabra, pero creo que hoy os vais a salvar y sólo os pegaré un rollo tremendo intentando resumir los hechos acaecidos. Como es mi cumpleaños, hoy espero que se me perdone todo.
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Aunque hace 16 meses que no cobro una nómina, ni paro ni nada, hace exactamente un año que salí por última vez a pasear por el mundo.

Algunos billetes de avión y muy pocos planes, más bien todo lo contrario, porque desde el primer momento este viaje ha sido una sucesión de improvisaciones y de aventuras que ni trabajando en ello lograría igualar.

Mi primer destino, o eso pensaba yo, Nueva Zelanda. La primera prueba de que el mundo es pequeño fue una escala de un par de días en Qatar para ver a mi amiga Raquel, con quien estuve a punto de acudir a una cena con Zapatero, ese que fue presidente de España. Podría haber pasado a la historia por haber ido con mis zapatillas de trekking, pero el vuelo se retrasó y la cena se canceló.

Y menos mal, porque fue entonces cuando me di cuenta de algo que cambiaría radicalmente el viaje y es que mi vuelo hacía no una escala, sino una parada de tres días en Melbourne, donde conocí a Cristina, con la que viajé dos meses por Nueva Zelanda. Y claro, no podía llegar a cualquier ciudad, lo tuve que hacer a Christchurch, que pocos días antes había sufrido un fuerte terremoto que, entre otras cosas inhabilitó el hotel donde yo tenía la reserva, obligándome a dormir en el aeropuerto.

En Nueva Zelanda no sólo empezó mi flirteo con las catástrofes naturales, también comenzó mi periplo por unos cuantos países, subiendo todos los volcanes que se me han puesto a tiro. El primero, el Tongariro. 7 horas.

En Australia, además de visitar a las familias de mis amigos Oscar y Paul, las inclemencias meteorológicas me impidieron ir donde yo quería y eso me llevó a improvisar un nuevo destino: la desconocida Papúa Nueva Guinea, el país más complicado en el que he estado, pero un lugar que disfruté mucho. Hace poco leí la noticia del naufragio de un barco en el que hice una larga travesía. Allí, visitando un colegio, pasé el día de mi cumpleaños, el de verdad.

Volví a Sydney para recoger el invento que mis hombros más han agradecido, el Kindle, y luego a Bangkok para iniciar 4 meses por el sudeste asiático sin saber dónde ir, pero con muchos nervios porque en poco tiempo vendrían a viajar conmigo unos cuantos amigos y tenía que ir cuadrando fechas y destinos: Daniela, Sonia, Gerlinde, Eva, Jaime, Pablo y David, que me trajeron una estupenda compañía, vino, queso y chorizo que me salvó de morir de hambre durante el Ramadán. Otra constatación de lo pequeño que es el mundo fue cuando, conspirando con Noe y en cuestión de 24 horas, fuimos capaces de organizar una cena sorpresa para Carla en Kuala Lumpur con gente que venía de 3 países diferentes.

No me puedo olvidar de Tina y sus padres, que me invitaron a pasar unos días a un hotel de verdad en Tioman y me hicieron sentir como en familia, Irish Coffee incluido.

Fue en estos cuatro meses durante los que conocí a más gente. Algunas de esas personas se mantendrán y unas pocas se convertirán en amigos. Tailandia, Malasia (Tioman, Perhentian, Langkawi), Indonesia (Sumatra, Bali, Lombok, Komodo, Flores y Borneo), gran plato de lentejas, jamón, vino y gin tonic con Rocío y tremendo encuentro inesperado con Jordi en Hong Kong (creo que aún me dura la resaca) para acabar la etapa amarilla del viaje.

Dos horas de interrogatorio en el aeropuerto de San Francisco y comienza la visita a unos cuantos grandes amigos. David y familia en San Diego, Sandra y Joe en Miami, Lidia y Mica en Panamá y Raquel y Gabriel en Costa Rica, país donde también pasé unos días con los delincuentes surferos Edgar y Xisco y con Dani Imízcoz antes de que se convirtiera en el nuevo mago de la cocina.

No puedo decir que uno de estos encuentros haya sido el que más ilusión me haya hecho porque todos me han alegrado muchísimo y me han hecho reflexionar sobre los amigos, pero encontrarme en México DF con Dorana, diez años después de conocerla en Guatemala y pasar 12 horas con ella, fue uno de los momentos más emocionantes del viaje.

Perú, que no estaba incluido en ninguno de los posibles planes, se convirtió en uno de los países que más me ha gustado y, sin lugar a dudas, en el que mejor se come de todo el planeta. Mirar una carta y que todos los platos te apetezcan, no es fácil. Subir el Machu Picchu, uno de los hitos históricos, pero no la subida más complicada, cuyo título quizás debería llevarse el Monte Rinjani.

Junto con Nueva Zelanda, Chile era el país al que más deseaba ir y los dos cumplieron sobradamente con las expectativas. Tantos fenómenos de la naturaleza, tantas exhibiciones y tan diferentes de lo bello que es el planeta los han colocado, sin duda, en lo más alto de mis lugares preferidos junto con Argentina.

En Chile me trataron muy bien. Allí me reencontré con María, Kristel y Valentina, todas ellas grandísimas anfitrionas que tienen ganada una cena, pero mención especial se merece Francisco, que me alojó en su casa sin conocerme de nada y además me paseó por Santiago y me instruyó sobre música y política chilena. Valparaíso pasará a la historia de este viaje por haber sido el lugar donde conocí a la inigualable Elena Eastman, fiel seguidora y gran ayuda durante todo el año, que además ejerció de guía por una de las ciudades donde vivió ese gran personaje que es Neruda.

La navidad comenzó con otro encuentro después de muchos años y haciendo algo que tanto me gusta y añoro desde que salí de Barcelona, navegar. El gran Martín Sciarra, junto con su familia, me adoptaron por unos días que me hicieron olvidar lo lejos que estaba.
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Cómo olvidarme del detallazo de Bea, Edu y Mariana, que me prestaron unos días una inmejorable base de operaciones en Buenos Aires donde recibí una de las mejores y más esperadas visitas del año, la de Tina, Emma y Pere, con quienes conocí unos cuantos miles de kilómetros de carreteras argentinas y algunos de los lugares más embriagadores del planeta. Qué mejor manera hay que empezar el año visitando el Perito Moreno.
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Vuelta a Chile y, después de unos días, rumbo al calorcito. Destino Sao Paulo para visitar a Carme y Darío, a los que me habría gustado casar vestido de capitán de barco, pero ellos prefirieron Mallorca. El caótico e inmenso Sao Paulo dio paso al no menos quilombo que supone visitar Rio en carnaval, previo paso por Paraty, uno de los sitios de playa más agradables y donde pude encontrarme con la reina de la caipirinha, Sole Pereyra. Gracias a Flavia, que me alojó unos días en casa de sus padres y de los conocimientos nocturnos de Valerie, Pablo y Virgilio, pasé unos días inolvidables en Rio, aunque aún mi cuerpo está intentando recuperarse.
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Estos días los paso en las playas de Arraial D’Ajuda, a medio camino entre Rio y Salvador, donde espero quedarme una temporada hasta que se me acabe la visa.

Y bien, esto ha sido todo lo que me ha dado tiempo de hacer en un añito. A algunos les parecerá mucho, a mi me parece que podría estar 5 años más o quizás toda la vida dando vueltas. Me encantaría poder tener más tiempo para estar en los sitios y me parecería una gran noticia si algún día dejan de existir las fronteras y los visados.

Ahora que empieza el segundo año, espero que sea, al menos, igual de interesante que el primero y que me encuentre o venga a pasear conmigo gente tan fantástica como la que he tenido el placer de disfrutar estos meses. Deseo que me persigan un poco menos los desastres, que vengan aquellos que no pudieron y repitan los que sí, que los reyes me regalen unas ruedas para la mochila y se inventen las camisetas autolavables y alguna prenda ligera que valga desde los –10 a los 40C. Y para vosotros, pues mucha felicidad.

Muchos besos a todos y feliz cumpleaños para mi.

PD: Sí, ya sé que me olvido de mencionar a todos aquellos que conocí en el camino, pero son muchos y mi limitada memoria me impide recordarlos a todos, así que prefiero no empezar a hacer la lista y que alguno se me enfade por no aparecer.
He tomado una importante decisión: cuando vuelva a nacer quiero ser nómada y no escuchar consejos, ni sentir presiones, ni chantajes emocionales, ni normas, ni creencias y que la única responsabilidad que tenga sea vivir y dejar vivir. Nuria Ruíz

jueves, 19 de enero de 2012

La Patagonia rebelde: too blue to be true

Il n’y a plus que la Patagonie, la Patagonie,
qui convienne a mon immense tristesse…
Blaise Cendrars. Prose du Transsiberien
2012_01_01 El Calafate to El Chaltén - Argentina 008Como ya adelantaba hace unos días, el 2012 será un gran año y así empezó. La primera semana ha sido frenéticamente intensa, quizás la más llena de actividad desde que salí de Barcelona, pero ha sido un completo aprovechamiento del tiempo para estar con unos amigos y disfrutar de algunos de los lugares más bonitos que he visto en toda mi vida. Día tras día y casi en progresión continua he ido viendo lugares de esos que son difíciles de describir con palabras y cuyas fotos no hacen justicia, espectáculos de la naturaleza cuya recompensa al tenerlos delante es aún mayor por el esfuerzo realizado para llegar a enfrentarlos.

Después de una tranquila nochevieja, y un excelente cordero preparado por la inigualable Emma, el día 1 partí con unos amigos desde El Calafate hacia el glaciar Perito Moreno, uno de esos lugares mágicos que puedes visitar miles de veces sin que deje de impresionarte.
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Desde el mirador que hay unos kilómetros antes se muestra parte de su inmensidad, pero lo mejor está por llegar porque este glaciar es tan accesible que te puedes acercar tanto que casi lo puedes tocar. Tocar no, pero sí que lo puedes escuchar porque cada pocos minutos se desprenden trozos de hielo que producen un estruendo al caer al agua como si medio planeta tierra se hubiese desplomado.
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Ese color azul, tan azul, parece irreal: too blue to be true. La forma en la que el hielo se retuerce sobre sí mismo, formando extraños pináculos y cavidades donde el color es aún más intenso. Pensar que esa masa de hielo lleva formándose cientos, miles de años hasta que se precipita al agua.


Naturaleza en una de sus formas más espectaculares.
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A la vuelta paramos en una de esas enormes estancias que salpican la Patagonia cada muchos kilómetros. El espacio que la rodea es inabarcable y, como dijo mi amigo Pere (que batió ese día el récord de fotos en un día con 8500 disparos sobre el glaciar): "qué grande es el cielo aquí".
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¿Por qué los taxistas de todo el mundo dicen tantas tonterías y no se dan cuenta de que ni a un antropólogo le interesa lo que puedan decir?

Al contrario que en los países cercanos al ecuador, donde la noche te sorprende antes de que te de tiempo a cansarte, aquí los días duran todo, todo el día me refiero y eso te permite disfrutar muchísimo más y poder, por ejemplo, pasar el día en el Perito Moreno, volver a El Calafate y montarte en un bus camino del próximo destino con muchas horas de luz por delante.
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Al salir del pueblo y con el inmenso Lago Argentino y sus tonalidades verdes y azules por testigo, nos adentramos en la profundidad de La Patagonia. Terrenos yermos azotados por el viento y el frío, atravesados por esos ríos ese color azul plomo que ya vi en Nueva Zelanda y donde sólo se ve la huella del hombre cada varias decenas de kilómetros. No hay nada, pero el camino no se hace pesado ni aburrido, al contrario que cuando cientos de kilómetros que no presentan variación alguna, aquí siempre hay un nuevo ángulo con el que observar la cordillera, un nuevo río, un glaciar que se divisa a lo lejos y la cambiante luz que va modificando la iluminación del paisaje.

Una única parada en una estancia que, aparte de haber sido la base para las primeras expediciones "andinistas", en 1905 tuvo como ilustres visitantes a los legendarios Butch Cassidy y Sundance Kid.

Una hora más tarde, su majestad el Monte Fitz Roy, que preside desde lo alto El Chaltén, nos daba la bienvenida a este pueblo, denominado la capital sudamericana del trekking y que tan buenos momentos nos iba a ofrecer en los 4 días siguientes.
2012_01_01 El Calafate to El Chaltén - Argentina 0282012_01_01 El Calafate to El Chaltén - Argentina 041Son las 12 de la mañana y aún no hemos empezado a movernos, pero tenemos horas más que suficientes para hacer algo y el camino elegido es el que lleva a la base del Cerro Torre, esa masa de granito y hielo que es considerada como una de las escaladas más peligrosas y extenuantes del mundo. 
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De hecho, tuvo que esperar hasta 1974 para que Casimiro Ferrari se convirtiera en la primera persona humana en conquistar su cumbre.
El Cerro Torre es la más espectacular convulsión geológica que la corteza terrestre haya lanzado hacia el cielo. Lionnel Terray, miembro de la primera expedición que venció al Cerro Torre
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No podía ser verdad. A una hora de comenzar a caminar estábamos disfrutando de un paisaje espectacular, como si nos hubiéramos transportado a un lugar de ensueño. Enormes moles de piedra forman un valle en el que los mismos árboles que levantan 40 metros en otros lugares, se convierten en pequeños bonsáis por la acción del viento y en el medio, un río que baja con una fuerza tremenda por el deshielo. Me encantaría poder hacer kayak.

Al fondo empezamos a apreciar el glaciar que hay bajo nuestro objetivo y que acaba en un lago. El cielo está muy cerrado, pero la montaña es imprevisible y confiamos en que el viento arrastre las nubes y nos deje apreciar la silueta de los cerros que esconden.
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Esta vez no tuvimos suerte, pero todo el trayecto es un auténtico regalo, una sucesión de montañas nevadas, ríos, bosques y, al final el glaciar y el lago.
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Ha sido un espectacular primer día en El Chaltén y se merece ser festejado con un festival carnívoro, aunque me da pena porque Tina, la más montañera de todos está de baja y no ha podido acompañarnos.


El día siguiente nos levantamos con idea de hacer una excursión fácil a una catarata, pero seguimos con la costumbre de destrozar los mínimos planes que podamos hacer y acabamos subiéndonos a un bus casi a la carrera.

Bordeamos la cordillera por un camino de tierra que conduce hacia la frontera chilena, una frontera que ha provocado no pocos conflictos y que sólo recientemente acabó de ser definida. De hecho, El Chaltén, el pueblo más joven del país, se fundó en 1985 como modo de demostrar que había argentinos en esas tierras y así poder justificar esa zona frente a Chile.

Nos dirigimos al Lago del Desierto, llamado así porque allí no hay nada, no vive nadie. El nombre no es muy atractivo, pero no me desanima. En vez de acercarnos al lago, decidimos subir hasta otro glaciar al que se llega atravesando un impresionante bosque muy húmedo en el que hay muchísimos troncos retorcidos, como si hubieran sido castigados. 
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Todo es muy extraño, hay algo en este lugar que me inquieta. Me siento observado y noto una fuerza sobrenatural a mi alrededor
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Al mirar la foto de arriba quizás no lo podáis advertir, especialmente si estáis leyendo esto desde vuestros bonitos iPhones o similares, pero ya os facilito yo el trabajo, queridos miopes.
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Ahí lo tenéis, este bosque tienes seres extraños que nos vigilan pero eso no me preocupa tanto. Aparte de la misteriosa compañía que nos observaba en el bosque, hoy tenemos a una persona, esta vez humana, que nos acompaña y que me incomoda tanto como los monstruitos de musgo. Lleva unas gafas que parecen antenas parabólicas y la montura me recuerda a las legendarias que Rappel inmortalizó, esas que parecían estar al revés. Es la típica persona a la que el bus tiene que esperar porque se ha empanado o se ha perdido y, cuando llega, invariablemente cuenta una historia acerca de una extraña fuerza de la tierra, de unas apariciones de algún fenómeno paranormal, de su simbiosis con la pachamama o de un encuentro con seres de un planeta desconocido que la han dejado aturdida y, al levantarse, se ha dado cuenta que llegaba tarde. En fin, uno de esos personajes que me voy encontrando por el mundo.

Efectivamente, tan pronto llegamos al lago, la iluminada, apodada “la loca chilena”, desaparece, pero la volvemos a localizar al poco tiempo en lo alto de un cerro en el que, según parece, la recepción de la fuerza es óptima. Compruebo que abre sus brazos en un ángulo que, según luego me cuenta, le permite sincronizar su cerebro con Plutón y Venus a la vez y lograr la perfecta comunión de su karma con el universo. Casualmente, sólo en ese punto del planeta y unos días cada cientos de años es posible lograr esta conexión interplanetaria. Te aporta, dice, una especie de energía nuclear, pero sin residuos, es como viajar a Ganímedes. Habla como si de una elegida se tratara, como si fuera la versión femenina de Matrix, pero sin pantalones de cuero.

Me encanta ir en bus porque tengo tiempo de leer y de contar las cosas con más detalles, para que nadie se pierda los mejores momentos del viaje. Me he desviado un poco, pero es que luego mucha gente me dice “debes estar conociendo mucha gente interesante” y claro, me da un poco de apuro contar este tipo de encuentros.

Lo que más me alucina de este país es la variedad de paisajes y que puedes visitar lugares que apenas se pueden ver en otro lugar del mundo y, si puedes hacerlo, suelen ser de complicada accesibilidad. Sin embargo aquí nos encontrábamos de nuevo frente a un glaciar, más bonito que el del día anterior y al que habíamos llegado tras subir durante apenas un a hora.
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Como dijo Tina, “lo de mañana tendrá que sea muy espectacular para poder superar esta belleza”.
“You have to find out for yourself. Take the leap. Go as far as you can. Try staying out of touch. Become a stranger in a strange land. Acquire humility. Learn the language. Listen to what people are saying.” Fresh Air Fiend, Paul Theroux
Dedicado a mis amigos Tina, Emma y Pere, que me han hecho pasar unos días inmejorables. Besos a todos y a los que no pudieron venir

domingo, 15 de enero de 2012

Sur o no Sur: cambio de planes no planeados. Argentina


El personaje que escribió estas notas murió al pisar 
de nuevo tierra argentina, el que las ordena y pule, yo,
no soy yo, por lo menos no soy el mismo yo interior. 
Ese vagar sin rumbo por nuestra "Mayúscula 
América" me ha cambiado más de lo que creí. Ernesto Che Guevara 
Y llegué a la Argentina, la tierra de Maradona, del Fernet, de Kevin Johansen, de Mafalda, del Che Guevara, de la pasión llevada al extremo, el país donde la religión mayoritaria es el fútbol y el segundo lugar, después de Barcelona, donde más argentinos hay. 


Describir a los argentinos es harto complicado. Podría decirse que son chovinistas, orgullosos y se quejan como los franceses, que son lisonjeros y aduladores como los italianos, fanfarrones y equilibristas de las normas como los españoles y negociantes como los judíos.
En realidad, con tal mezcla planetaria es imposible aglutinar a todos en una sola descripción y sería injusto identificar a todo el país con el estereotipo del porteño que llega a España. Independientemente de si la descripción anterior se acerca a la que vosotros haríais, lo que puedo afirmar sin lugar a la discrepancia es que los argentinos han hecho mucho daño a los españoles. No a todos, sólo a los hombres. Desde su masiva llegada hace unos años han acostumbrado a las españolas a recibir lisonjas, promesas, halagos y piropos de un nivel estratosféricamente avanzado al que los locales no logramos ni acercarnos y esta situación ha provocado que nuestras relaciones con las mujeres se hayan vuelto aún más complicadas. Incluso conozco a gente que se hace pasar por argentino para ver si alguna "mina le da bola" o se apunta a cursos para hablar como ellos, que parece que tiene más éxito. 


Pero no me quiero desviar del tema ni que parezca que les guardo algún rencor. Como decía, definir a los argentinos es tan complicado como entender la argentinidad o el peronismo, que parece que ha pasado a llamarse Kirchnerismo o, últimamente, Cristinismo.


Plaza de Mayo: Parece que todo se concentra aquí. Llego al país en un momento histórico y complicado y casi todo lo que está sucediendo se puede aprender en esta histórica plaza donde se encuentra la Casa Rosada. En poco meses se cumplen aniversarios de dos de los hechos que más han marcado la historia reciente del país. Me refiero a los 10 años del "corralito", que dejó al borde de la indigencia a gran parte de la clase media del país y del que aún se están recuperando y los 30 años de la infame guerra que la dictadura se inventó en sus últimos meses de vida. Para colmo, una de las instituciones más conocidas y respetadas del país, Las Madres de la Plaza de Mayo, están siendo investigadas por corrupción y desvío de fondos.

Sin embargo y sin salir de la plaza, lo más destacado de las últimas semanas y años ha sido la reeleción de Cristina Kirchner, la reina absoluta de Argentina, una presidente más populista que Chavez y más autoritaria que una dictadora, que cultiva una patética imagen de viuda llorona y de madre del pueblo necesitado y que se organiza exposiciones fotográficas de autobombo en las que muestra su sufrimiento por cuidar al país. Creo que cualquier día se teñirá de rubia para parecerse más a su imitada Eva Perón y cambiará las leyes para perpetuarse en el poder. Antes no entendía cómo esta mujer había salido reelegida, pero ahora lo entiendo. Algunos lo llaman "hipnocracia". Ay, si no fuera por toda esta gentuza, este país iría como un cohete. Leed este blog
¡Argentina, región de la aurora!
¡Oh, tierra abierta al sediento
de libertad y de vida,
dinámica y creadora!
Rubén Darío
Planes milimétricamente intercambiables
Después de pasar unos días en Buenos Aires, el plan era tomar, que no coger, un bus que nos ayudara a devorar unas cuantas millas por la noche y, desde allí, alquilar un coche para aventurarnos por la legendaria Ruta 40, la única carretera con web propia, que vertebra el país durante 4.874 kilómetros. El destino elegido para la primera parada era Bariloche, pero acabamos en Puerto Madryn, puerta de entrada de la Península Valdés, donde llegamos después de 20 horas de bus, 3 de las cuales fueron necesarias para salir de la capital. A pesar de que la cifra de 20 horas asusta, no se me hizo pesado, era el primer día de ruta por Argentina, me apetecía salir de la capital y tenía por delante dos semanas para disfrutar de unos amigos y de un viaje que ya empezaba a escabullirse de un plan que nunca llegó a existir.


De todos modos, ¿para qué son los planes? 
La sabiduría de la mala suerte se convirtió en la mejor de las noticias y lo que iba a ser un road trip atravesando unos 3000 kilómetros de la enormidad argentina se tornó en una experiencia totalmente diferente. Ante la imposibilidad de encontrar un coche de alquiler, nos quedamos con la opción de atravesar el país en bus. En cualquier otro lugar prefiero la libertad del coche, poder salir cuando quieras y detenerte donde desees, pero en este caso fue una suerte no tener que conducir durante miles de monótonos kilómetros en los que no hay nada diferente a las 20 horas anteriores.
De hacer en coche la Ruta 40, que es una carretera sin asfaltar, pasamos a la Ruta 3 en bus y aunque nuestra aventurera roda trip se había evaporado, pudimos disfrutar cómodamente del paisaje y la lectura desde nuestros cómodos asientos.
Todo lo trascendente de nuestra empresa se nos escapaba en ese 
momento, solo veíamos el polvo del camino y nosotros sobre la 
moto devorando kilómetros en la fuga hacia el norte. 
Ernesto Che Guevara 
Puerto Madryn es una ciudad que no tiene nada en tierra firme. Lo único que te puede llevar allí es contemplar las ballenas que se pueden ver desde la costanera, es decir, el paseo marítimo. A pesar de ser un importante puerto pesquero, fue imposible hacer una pausa en la dieta carnívora porque no hubo manera de encontrar pescado en un país donde parece pecado comer otra cosa que no sea carne, pasta o empanadas. Nuestro objetivo era visitar la Península Valdés, un sitio alucinante donde pudimos comprobar lo duro que habría sido recorrer las carreteras de tierra cercanas a los Andes, pero que disfrutamos tremendamente por la posibilidad de contemplar paisajes imponentes y un buen número de animales de esos que impresionan al más insensible.


Inmensas llanuras solitarias, aisladas estancias, acantilados, playas kilométricas azotadas por un mar embravecido, guanacos, leones y elefantes marinos, orcas y pingüinos. Un comienzo alucinante para el viaje.


Se acerca fin de año y tenemos que decidir dónde lo celebraremos.


PD: Recomiendo ver las películas Nueve Reinas y Memoria del Saqueo
Cada vez que me pregunto de dónde sacamos tanta fuerza, miro a un argentino o argentina a los ojos y lo entiendo todo. Cristina Fernández de Kirchner